
Viajar es una experiencia enriquecedora precisamente porque es diversa, a veces contradictoria, gratificante y desafiante a partes iguales. En el viaje negociamos, entre otras cosas, entre el afán de aventura y la necesidad de confort. Lo suyo es encontrar un punto de equilibrio (algo absolutamente subjetivo, por otra parte) que resulte satisfactorio.
Cuando traducimos esto en qué forma de movernos y alojarnos vamos a elegir, nos enfrentamos a un dilema, a una decisión clave: ¿qué nos llama más, la furgo camperizada o la caravana? ¿La autocaravana o la tienda de campaña? ¿Qué modalidades son más confortables y cuáles más aventureras?
La autocaravana, el no va más de la comodidad
En todo lo alto de la escala de la comodidad tenemos, cómo no, las autocaravanas. Y es que cualquiera que hay estado dentro de una como esta sabe que es como estar en casa. Eso, para cualquier partidario de viajar con la casa a cuestas es capaz, es una cualidad inapreciable.
En cuanto a rodar con ella, es menos ágil que hacerlo con una furgoneta o por supuesto en coche, pero desde luego mucho más que remolcando una caravana. Lo único que tiene realmente en contra es su elevado coste inicial, pero si el plan son los viajes sin prisas con estancias largas, se amortiza rápidamente.
En todo caso, por facilities que no sea: camas amplias, espacios diferenciados, todos los servicios que quepa desear (cocina, ducha, WC, etc.) y enormes facilidades en cuanto a autoabastecimiento y gestión de energía, logística de aguas, almacenamiento…
Carretera y manta: la tienda de campaña
En el polo opuesto está la rústica y romántica tienda de campaña. La preferida de los jóvenes y los más alternativos por la indiscutible agilidad que implica el hecho de que la casa te quepa en una mochila. Aparte del hecho de resultar la forma más económica de alojamiento (dejando aparte gorronear a familiares y conocidos).

Cortesía:pickpik
Eso sí, a costa de un importante sacrificio en términos de comodidad. Poca intimidad y protección contra la intemperie, mínimo espacio para equipaje y la espalda tiene que afrontar una dura prueba los primeros días… Estos hándicaps son poca cosa con el espíritu adecuado (y si la aventura no dura demasiado).
De forma que si la aventura, con lo que tiene de innata dureza, es una prioridad absoluta, la tienda es sin duda la opción más acertada. Esta dureza se convierte en la mayor de las ventajas cuando reaprendemos a tener pocas necesidades.
La furgo camper y la caravana, ¿en el punto de equilibrio?
A medio camino, el ser humano a encontrado algunas soluciones entre ambos extremos. En uno de ellos prima más la aventura en forma de movilidad, y en el otro el confort en forma de estabilidad: son la furgoneta camperizada y la caravana, respectivamente.
Con menos opulencia que la autocaravana, la furgo es una réplica ligera, y en ese sentido más adaptable al día a día y los trayectos cortos. La caravana comparte con la tienda el concepto “campamento”, pero ofrece una serie de recursos incomparables que por ejemplo las familias aprecian enormemente. Cada una tiene su cosa.
Como puntos negativos, a la caravana se le puede reprochar el factor remolque, mientras que la furgoneta puede quedarse corta cuando llegan hijos (o años). Pero, vistas por el lado bueno, estas dos soluciones tienen lo mejor de ambos mundos.
¿Cuál es tu punto de equilibrio?
Al fin y al cabo, la definición de la aventura y del confort la pones tú. ¡Nosotros te ayudamos a dar con el vehículo!
